Caravana con vino a la entrada de Potosí y el Cerro Rico

El vino que acompañó la ruta de la plata en Sudamérica

En el siglo XVI, el descubrimiento de los yacimientos de plata de Potosí transformó de forma radical la economía del imperio español en América.

Situada a más de cuatro mil metros de altura, en el actual territorio de Bolivia, aquella ciudad minera se convirtió en uno de los centros urbanos más importantes del mundo. Desde allí salían enormes cantidades de metal precioso destinadas a sostener las finanzas de la Monarquía Hispánica.

La riqueza de Potosí atrajo a miles de personas: mineros, comerciantes, funcionarios, religiosos y aventureros. Aquella concentración humana en pleno altiplano generó una demanda constante de alimentos y de productos básicos que debían llegar desde regiones lejanas. Entre ellos estaba el vino, una bebida imprescindible tanto para la vida cotidiana de los colonos como para la liturgia católica.

Las duras condiciones climáticas del altiplano impedían el cultivo regular de la vid en torno a Potosí. Por ello, el vino debía transportarse desde otras zonas del virreinato donde la viticultura había logrado prosperar. En los valles templados del actual Perú y, sobre todo, en las regiones que hoy pertenecen a Chile y al noroeste de Argentina, comenzaron a desarrollarse importantes centros de producción vinícola.

Desde estas zonas partían largas caravanas de mulas cargadas con odres, botijas y toneles que recorrían los caminos andinos hasta alcanzar la ciudad minera. Aquellas rutas comerciales conectaban el mundo agrícola del Cono Sur con uno de los mayores centros de consumo del continente. El vino se integró así en el mismo sistema económico que movía la plata hacia los puertos del Pacífico y del Atlántico.

El crecimiento de esa demanda favoreció la expansión de los viñedos en territorios como Cuyo o el valle central chileno. La producción de vino se convirtió en una actividad cada vez más relevante dentro de la economía colonial, impulsada por el abastecimiento de ciudades mineras, centros administrativos y rutas comerciales vinculadas a la explotación de metales preciosos.

De este modo, la historia del vino en el Cono Sur americano quedó estrechamente ligada al auge de Potosí. La riqueza extraída de sus minas no solo alimentó las finanzas imperiales, sino que también impulsó redes comerciales, cultivos y tradiciones vitivinícolas que acabarían dando forma a algunos de los grandes paisajes del vino en América del Sur.


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Historias del vino – La plata de Potosí y el vino del Cono Sur americano

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