El Tratado de Methuen y el declive del vino de Canarias en Inglaterra

A comienzos del siglo XVIII, la muerte de Carlos II abrió una crisis sucesoria en la Monarquía Hispánica con dos candidatos: Felipe de Borbón y el archiduque Carlos de Austria. Inglaterra se alineó con la opción austracista y buscó evitar su aislamiento frente a Francia. En ese contexto, Portugal se convirtió en una pieza estratégica, aunque inicialmente había reconocido al futuro Felipe V.

Para atraer a la corona portuguesa, Londres diseñó un acuerdo comercial centrado en el vino. En 1703 se firmó el Tratado de Methuen, que concedía ventajas a los vinos portugueses en el mercado inglés. A cambio, Portugal se integró en la coalición contraria a Francia.

El acuerdo no alteró el desenlace político de la guerra, pero sí tuvo consecuencias económicas duraderas. En el mercado británico del vino, el cambio fue inmediato.

Hasta entonces, el vino de Canarias ocupaba una posición dominante. El llamado Canary wine había liderado durante décadas las importaciones de vino español en Inglaterra. Más de la mitad del vino español que llegaba a Londres procedía de las islas.

Eran vinos dulces, de alta graduación, especialmente malvasías y moscateles, adaptados al transporte marítimo y a las preferencias del consumidor inglés. Su expansión había comenzado en el siglo XVI, cuando el viñedo sustituyó al azúcar y Canarias se consolidó como escala clave en las rutas atlánticas.

Sin embargo, este sistema presentaba una limitación estructural. La comercialización dependía en gran medida de intermediarios extranjeros, en su mayoría británicos, que operaban en las islas y controlaban tanto la compra como la distribución.

Tras el tratado, esos mismos comerciantes trasladaron sus operaciones a Portugal, atraídos por las nuevas condiciones. Los vinos de Madeira y Oporto pasaron a ocupar el espacio que antes correspondía al vino canario.

Canarias perdió así su acceso preferente al mercado británico y no logró recuperarlo. Mientras tanto, otros vinos españoles, como el de Jerez, desarrollaron modelos comerciales más integrados, con casas exportadoras y sistemas de crianza que permitían garantizar un producto estable y reconocible.

El impacto sobre el archipiélago fue profundo. En su etapa de mayor expansión, el viñedo canario había alcanzado entre 7.000 y 10.000 hectáreas, con miles de pequeños productores. Esa estructura entró en retroceso y no volvería a aproximarse a esos niveles hasta finales del siglo XX y comienzos del XXI.

El Tratado de Methuen muestra cómo un acuerdo comercial, concebido en el marco de una guerra europea, pudo transformar el equilibrio del mercado del vino. Un pacto diseñado para asegurar alianzas terminó alterando de forma duradera la posición de uno de los vinos más relevantes del Atlántico.


Escucha el episodio completo en RNE Play
Ataque al vino canario. El Tratado de Methuen de 1703

📎 Volver a Historias del vino